Una pequeña entrada para expresar mi agradecimiento al Museo del Puente Carlos y a su conservador y comisario de la exposición sobre san Juan Nepomuceno, Miroslav Kindl, que me dieron la oportunidad de ofrecer esta conferencia sobre el santo. Por supuesto, también a D. José Orozco, el traductor que interpretó mis palabras y las tradujo al checo, quien además, derrochó amabilidad durante nuestro encuentro.
A la conferencia en el Museo del Puente Carlos acudieron profesores de universidad, como Pavel Stepánek, estudiantes de arte y representantes de la embajada venezolana en Praga, así como otras personas interesadas en la historia de este mártir.
En la página web del museo han colgado información en español y varias fotografías tomadas en la conferencia. Se puede consultar en: http://www.muzeumkarlovamostu.cz/akce/muzeu/sv-jan-nepomucky-cesky-svetec-ve-spanelsku-20/
Iconografía oculta
Un apartado en el que todo el mundo puede participar. Cada semana os invito, a modo de juego, a descubrir qué se representa en una imagen. Podemos, entre todos, ir aportando pistas que, sin desvelar por completo el asunto, nos acerquen a la solución. Si tenéis interés por la iconografía, tanto cristiana como clásica, os animo a que enviéis vuestras opiniones. ¡Será divertido!
jueves, 13 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
Raquel Sigüenza: conferencia en Praga sobre San Juan Nepomuceno
Como todos los veranos, Praga se convierte en un hervidero de turistas. Este año, además, para conmemorar el 280 aniversario de la canonización de uno de sus más famosos santos, el Museo del Puente Carlos organiza una exposición bajo el título: "San Juan Nepomuceno: un santo en el puente".La historia de este mártir, personaje histórico que vivió durante el siglo XIV, se ha mantenido oculta por su leyenda. Según ésta, fue el confesor de la reina de Bohemia, esposa de Wenceslao IV. El monarca, celoso y cruel, quiso saber lo que su mujer le confesaba al santo, pero Juan se negó rotundamente a romper el secreto de confesión. Wenceslao intentó sobornarle, sin conseguir nada; después lo amenazó de muerte si no le revelaba lo que quería saber, con el mismo resultado. Finalmente, el rey lo encarceló y torturó, arrojándole al río Moldava desde el puente de la ciudad. Continúa la leyenda narrando cómo el cielo quiso demostrar su santidad rodeando su cabeza con cinco estrellas que le señalaron al pueblo de Praga dónde se encontraba el cuerpo y quién había sido el asesino. De este modo, el 20 de marzo de 1393, el que fuera vicario general de la archidiócesis praguense, moría y entraba en la leyenda a un mismo tiempo. Hubo de esperar hasta 1729 para verse entre los santos de la Iglesia Católica, después de que se encontraran, al abrir su tumba unos años antes, con lo que creyeron que era su lengua incorrupta.
En España no lo conocemos demasiado. Tal vez por eso, o tal vez porque su leyenda me parecía una especie de cuento de hadas, cuando tuve que elegir el tema sobre el que quería investigar para mi tesis doctoral, escogí a san Juan Nepomuceno, patrón de los confesores, abogado de la honra de sus devotos, protector de los puentes y patrono secundario de la Compañía de Jesús, entre una gran multitud de patronazgos. El estudio de su iconografía en España, sin analizar hasta ese momento, me resultó irresistible.
Ahora, y precisamente en el contexto de esta exposición, el Museo del Puente Carlos me pide que dé una conferencia sobre este asunto. Será una breve introducción a la llegada de este santo hasta la Península que tendrá lugar el próximo martes, 11 de agosto a las 19 horas en el mencionado museo.
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jueves, 6 de agosto de 2009
Compás de espera

Dicen los especialistas que los coleccionistas ahora no se arriesgan a que sus piezas queden desiertas en una subasta. Tener las obras "rodando" de sala en sala significa firmar su sentencia de muerte. Por eso, parece que muchos de los grandes amantes del arte se están decantando cada vez más por las transacciones privadas, menos mediáticas y más discretas, porque la actual coyuntura ha hecho que los vendedores tengan miedo de que sus grandes piezas no se rematen y los compradores potenciales continúan a la espera de que la situación se estabilice.
Sin embargo, después de un merecido descanso de verano, Christie's comenzará el nuevo curso con una apuesta muy fuerte procedente de España: la colección mallorquina de Manuel March, compuesta por más de setecientos lotes de pintura, mobiliario y objetos de artes decorativas, tasados en algo más de 3,5 millones de euros, saldrá a pujas los días 28 y 29 de octubre en Londres. Un paisaje de Mallorca pintado a la acuarela por John Singer Sargent se ha convertido en una de las obras más caras, con una estimación de salida que oscila entre 235.000 y 353.000 euros. Habrá que estar atentos, pues el espectáculo parece asegurado.
(Foto: Christie's)
jueves, 23 de julio de 2009
Judit y Holofernes. La venganza de Artemisia Gentileschi
En su programa de intercambio, el Museo Thyssen ofrece al visitante, hasta el 2 de agosto, la posibilidad de contemplar una de las múltiples versiones que pintó Artemisia Gentileschi de Judit y Holofernes (a la derecha). Este lienzo, procedente del museo napolitano de Capodimonte y fechado en 1612-1613, tiene relación con un desagradable episodio que marcó su vida. La pintora, hija del también artista Orazio Gentileschi, fue violada por Agostino Tassi en 1612 y aunque él prometió en un principio casarse para remediar la ofensa, más tarde se negó alegando que ya estaba casado. Finalmente, sería encarcelado, pero este hecho marcó la vida y obra de Artemisia. Como venganza, realizó varias versiones de este asun
to del Antiguo Testamento. Según la Biblia, Judit era una hermosa mujer, viuda de Manases, que vivía en Betulia, ciudad asediada por los asirios. Viendo que la derrota era clara y los hebreos se sentían impotentes, decidió salvar a su pueblo: se engalanó y, acompañada por una sirvienta, se dirigió hasta el campamento asirio, donde hizo creer al general Holofernes que estaba dispuesta a traicionar a los israelitas y le revelaría un punto débil por donde poder atacar la ciudad. Con él pasó varios días, hasta que una noche, rendido ante los encantos de la joven, él la invitó a un banquete.
Pero Judit le estuvo entreteniendo mientras le hacía beber, hasta que el hombre se quedó dormido en su lecho. En ese instante, Judit cogió una cimitarra y le cortó la cabeza, dándosela a su sirvienta para que la metiera en las alforjas que llevaban. Volvieron ambas mujeres con la cabeza hasta Betulia, donde se colgó en las murallas. Al día siguiente, cuando los asirios descubrieron lo sucedido, decidieron abandonar la ciudad. Iconográficamente, resulta muy sencillo distinguir este episodio, dado que se representa el momento en que Judit está cortando la cabeza al general asirio, o bien la lleva en un cesto o en unas alforjas. Suele aparecer en el interior de la tienda de Holofernes, acompañada por su sirvienta, y fue un asunto de gran éxito durante los siglos XVI y XVII, especialmente por la carga morbosa y erótica que presenta: la mujer, muchas veces medio desnuda y la sangre que sale del cuerpo decapitado del general asirio fueron reclamo para
artistas y comitentes. Podemos encontrar también figuras aisladas de Judit, como algunas tablas pintadas por Lucas Cranach el Viejo (a la izquierda, perteneciente a la colección del Jagdschloss Grunewald, Berlín).
Otra mujer bíblica, Salomé, tiene posibilidades de confundirse iconográficamente con Judit. Aunque hablaremos de la cabeza del Bautista, de Salomé y de su madre Herodías, baste por el momento con adelantar la principal diferencia entre ambas y que estriba en el hecho de que Salomé lleva la cabeza de san Juan Bautista sobre una bandeja, aunque igualmente aparece acompañada por una sirvienta (a la derecha, una miniatura del círculo de Giovanni Battista Castello, temple sobre pergamino del XVII localizado en el Museo Lázaro Galdiano).
(Imágenes tomadas de: http://www.museothyssen.org
http://www.wga.hu y http//www.flg.es)
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domingo, 19 de julio de 2009
Iconografía de Venus (II): la "toilette" y algunos amores de la diosa
La imagen de Afrodita, sentada, de pie o reclinada, pero siempre desnuda, se convirtió en motivo iconográfico repetido hasta la actualidad, como ocurrió con las escenas de Diana en el baño. Las variantes fueron múltiples, destacando aquella en la que aparece en su tocador (en la imagen, La venus del espejo, de Velázquez, hoy en la National Gallery de Londres), reflejada en un espejo y quizá el dato más significativo para diferenciar a las dos diosas está en que, normalmente, Venus se acicala en un interior atendida por amorcillos mientras que Diana lo hace en una fuente al aire libre y rodeada por las ninfas que componen su cortejo. Sin embargo, como en ocasiones también Venus aparece en un paisaje boscoso o debido al hecho de que pueden plasmarse en esculturas de bulto redondo, porcelanas o cerámicas, habrá que tener en cuenta los símbolos de c
ada una de ellas para diferenciarlas: las palomas en el caso de la primera, mientras que Diana, por ser la divinidad de la caza, suele portar o tener cerca un carcaj con flechas, así como un arco y otros elementos referidos a esta actividad. En el lienzo Diana saliendo del baño, de Boucher (en el Museo del Louvre, a la derecha), por ejemplo, se puede ver también otro atributos habituales de la diosa: una diadema en la cabeza adornada por una media luna, pues se la identificó con este astro.Igualmente, resulta interesante señalar que son diosas con significados opuestos dado que, mientras una representa el amor y la sensualidad, la otra es imagen de la castidad. Habrá que tener cuidado para no confundirlas también en otro episodio en el que Venus se hace pasar por Diana para presentarse ante Eneas, con el vestido corto y portando un arco, como es característico de la otra diosa.
Uno de los mitos más frecuentes se refiere a su episodio amoroso con Adonis. Este mortal había nacido de la pasión incestuosa entre Mirra y su padre Cíniras quien, al enterarse de la identidad de la mujer que se acostaba junto a él por las noches, intentó matarla. Para evitarlo, los dioses la convirtieron en árbol y más tarde la corteza se abrió, saliendo el niño. Apasionado por la caza, murió corneado por un jabalí que según algunos era el dios Ares, celoso. Muchos artistas eligen el momento en que la diosa intenta detener a su amado puesto que conoce el destino que le espera si sale de cacería, como hizo Tiziano en el lienzo que hoy podemos contemplar en el Museo del Prado (izquierda).Una vez más, es imprescindible fijarse en los atributos de los personajes puesto que, en este caso, existe otra escena protagonizada por Diana que puede llegar a confundirse. Se trata de los amores que mantuvo con Endimión, joven pastor del que se había enamorado y para el que
consiguió que Zeus le concediera un deseo. Pidió el muchacho permanecer eternamente joven, por lo que cayó en un sueño perpetuo pero con los ojos abiertos, para no dejar de mirar a su amante. La escena nos suele presentar, sin embargo, al pastor con los ojos cerrados, rodeado de perros y ovejas, en el regazo de la diosa, identificada por sus atributos (a la derecha, lienzo de Boucher en la National Gallery de Washington). Precisamente por su similitud, en ocasiones se encuentran ambas representaciones -Venus y Adonis, y Diana y Endimión- formando pareja.
consiguió que Zeus le concediera un deseo. Pidió el muchacho permanecer eternamente joven, por lo que cayó en un sueño perpetuo pero con los ojos abiertos, para no dejar de mirar a su amante. La escena nos suele presentar, sin embargo, al pastor con los ojos cerrados, rodeado de perros y ovejas, en el regazo de la diosa, identificada por sus atributos (a la derecha, lienzo de Boucher en la National Gallery de Washington). Precisamente por su similitud, en ocasiones se encuentran ambas representaciones -Venus y Adonis, y Diana y Endimión- formando pareja. viernes, 10 de julio de 2009
El "Prometeo" de Ribera, récord del artista en subasta
No es la primera vez que Bárbara Piasecka Johnson se desprende de alguno de los fantásticos lienzos de su colección, en la que se cuentan piezas como el Sacrificio de Isaac de Caravaggio. En enero de 2003, por ejemplo, Sotheby's Nueva York subastó la Bajada al Limbo de Mantegna (a la derecha), magnífica obra fechada hacia mediados de la década de 1460 que alcanzaría un remate de 27.196.000 €.Seis años más tarde, el pasado 8 de julio, le tocaba el turno a José Ribera, El Españoleto. En la sede londinense de esta firma, las estimaciones oscilaban entre 932.400 y 1.398.000 euros para este Prometeo, óleo sobre lienzo de 193,5 x 155,5
cm. Presentes en la sala y a tavés del teléfono, ocho fueron los interesados que incrementaron el precio hasta los 4.486.000 euros, marcando un nuevo récord para el artista, al dejar atrás los 3,19 millones de euros en los que se adjudicó El martirio de San Bartolomé en julio de 1990, también en Sotheby's Londres.
cm. Presentes en la sala y a tavés del teléfono, ocho fueron los interesados que incrementaron el precio hasta los 4.486.000 euros, marcando un nuevo récord para el artista, al dejar atrás los 3,19 millones de euros en los que se adjudicó El martirio de San Bartolomé en julio de 1990, también en Sotheby's Londres. La leyenda de Prometeo cuenta que era un Titán hijo de Jápeto y hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio. Provocó la ira de Zeus (Júpiter) tras robar el fuego que el dios supremo le había quitado a la Humanidad, siendo castigado y encadenado a una roca del Cáucaso, donde un águila le devoraba el hígado. Al ser inmortal, este órgano se regeneraba por las noches, por lo que la rapaz volvía a atacarle por las mañanas. El castigo, que en principio debía ser eterno, acabó cuando Heracles logró liberarlo.
Parece que este Prometeo es una versión temprana que sirvió de estudio para una serie de los eternos condenados pintada durante la década de 1630. El asunto de los condenados o Furias (Ticio, Ixión, Tántalo y Sísifo) se convirtió durante la Edad Moderna en motivo repetido que representaba el poder de las dinastías reinantes frente a los que querían acabar con ella. Sabemos que Ribera pintó una de estas series para Lucas van Uffel de Ámsterdam, similar a la que Tiziano había realizado para María de Hungría en 1548-1549 y que probablemente había conocido a través de estampas. Sin embargo, la mujer de Uffel, que estaba embarazada, quedó horrorizada al ver el resultado, devolviendo los lienzos y achancando a su visión el hecho de que su hijo naciera deformado.


Posiblemente, éstas fueron las pinturas que inspiraron una serie posterior pintada en 1632, de la que Ticio (izquierda) e Ixión se localizan hoy en el Museo del Prado. Como se observa, la composición del primero es muy similar a la del Prometeo de la colección Piasecka, pero en formato horizontal. También Ticio cometió un pecado contra los dioses, al intentar violar a Leto (Letona), la madre de Apolo y Ártemis (Diana) y el resultado fue similar, dado que, arrojado al Tártaro, fueron dos buitres los que le devoraban el hígado que, igualmente, se regeneraba de manera espontánea.
miércoles, 8 de julio de 2009
La colección Gilbert en el Victoria & Albert de Londres
Filántropos y apasionados coleccionistas de arte, Rosalinde y Arthur Gilbert reunieron durante su vida una fascinante colección de cajas decorativas, objetos de oro y plata, micromosaicos y miniaturas sobre esmalte, así como antigüedades judaicas. En 1996, la Gilbert Collection pasó a formar parte del patrimonio inglés, siendo exhibida en Somerset House, en Londres. Finalmente, el Museo Victoria & Albert de esta ciudad ha adaptado varias salas para acoger de forma definitiva una de las más importantes colecciones de artes decorativas jamás donadas a Inglaterra. Son alrededor de quinientos los objetos que, distribuidos en cuatro nuevas galerías, forman la colección Gilbert. En un primer espacio se reúnen las piezas de plata y objetos domésticos que comprenden los siglos XVI y XVII.

Un buen ejemplo de ellas es esta pareja de copas alemanas denominadas
Doppelpokale. De mano de Hanns Beutmüller, y fechadas hacia 1600, se caracterizan por su estructura para poder colocarlas una invertida, a modo de tapa, sobre la otra. Procedentes del sur de
Alemania, las primeras aparecieron en el siglo XV y solían encargarse como regalo de bodas. Al estar muy relacionadas con la tradición, mantuvieron formas y decoraciones góticas en épocas posteriores.
En la segunda sala se localiza la platería de las dos siguientes centurias, con una pareja de monumentales puertas de plata dorada procedentes de una iglesia monástica de Kiev y que, se cree, pudieron ser encargadas por Catalina la Grande. Junto a ellas también se exponen retratos en miniatura de los artistas más relevantes en este campo y que representan grandes nombres de la Historia, como George Washington.
Dentro de estas miniaturas se puede encontrar este esmalte sobre cobre de los hermanos Jean-Pierre o Ami Huaut, pieza datada hacia 1700-1715 y realizada en Suiza.
En ella se une la mitología con el erotismo, al representar al dios Júpiter, transformado en fauno, acercándose a Antíope, la hija del rey de Tebas, de la que estaba enamorado. Con unas medidas de 4,5 x 6,5 cm, probablemente se realizó como tapa para una caja de rapé o similar.
La tercera sala está destinada en exclusiva a la colección de cajas de oro con más de doscientas pequeñas piezas utilizadas como recipientes para transportar rapé o dulces que se convirtieron en signo de elegancia para los hombres y mujeres del siglo XVIII. Entre todas ellas sobresalen
cinco relacionadas con Federico el Grande de Prusia y una más que se decora con el retrato de Felipe V, encargo del monarca español como regalo para su esposa Isabel Farnesio. En la imagen, una cajita en oro con diamantes de origen probablemente ruso y fechada hacia 1768. Fue un regalo de la familia imperial rusa al doctor inglés Nathaniel Dimsdale, en agradecimiento por los servicios médicos prestados por él y su padre durante una epidemia en 1768. Y como colofón final, piedras duras y micromosaicos utilizados como placas ornamentales para cabinets, mesas, joyas o relojes, como el que, junto a una guarnición de dos jarrones, todo ello con paneles de micromosaico, regalara el papa Pío VII a Napoleón con motivo de la coronación de éste en 1804 o como esta magnífica mesa realizada por Michelangelo Barberi en 1845 para Francis Needham, conde de
Kilmorey, probablemente para recordar algún viaje a Italia y cuya tapa, que muestra diferentes monumentos de este país, se conoce como El hermoso cielo de Italia. Los micromosaicos, realizados con diminutas teselas en vidrio, fueron piezas muy buscadas por los viajeros del Grand Tour, alcanzando un gran éxito en los siglos XVIII y XIX.
Para esta ocasión, además, la belleza se une con el espíritu didáctico, pues el museo ha dispuesto tres puntos de audio y uno de vídeo que acercan al visitante a la figura de los Gilbert como coleccionistas y explican las cajitas de Federico el Grande y las puertas del monasterio de Kiev así como el proceso de producción de los mosaicos florentinos de piedras duras.
Una oportunidad única para escaparse y disfrutar de las mejores artes decorativas en Londres.
Imágenes tomadas de: http://www.vam.ac.uk y http://www.thegilbertfoundation.org/
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