ATENCIÓN

Gracias a todos los que leyeron mi anterior aviso sobre las imágenes de san Juan Nepomuceno. Habéis sido muchos quienes me escribisteis para darme noticia de algún Nepomuceno que conocíais, y os lo agradezco de veras.

Ahora, siguiendo con otras investigaciones, estoy centrada en varios asuntos y quería volver a pedir vuestra colaboración: si alguien conoce cepillos limosneros con representaciones de santos y no le importa hacérmelo saber o mandarme una fotografía (raquelsiguenza@msn.com), lo agradeceré igualmente. También tengo interés en imágenes de ánimas (cuadros de ánimas, los mismos cepillos que mencionaba...)

¡Muchísimas gracias a todos por vuestra ayuda!

Iconografía oculta

Un apartado en el que todo el mundo puede participar. Cada semana os invito, a modo de juego, a descubrir qué se representa en una imagen. Podemos, entre todos, ir aportando pistas que, sin desvelar por completo el asunto, nos acerquen a la solución. Si tenéis interés por la iconografía, tanto cristiana como clásica, os animo a que enviéis vuestras opiniones. ¡Será divertido!





















martes, 17 de noviembre de 2009

El Laocoonte y los pequeños bronces de colecciones reales

Nunca antes se había celebrado una exposición de pequeños bronces en España. Ahora, y hasta el 24 de enero, Patrimonio Nacional reúne 123 obras en una muestra que recoge las colecciones que nuestros monarcas fueron acumulando entre los siglos XVI y XVIII. Estas pequeñas esculturas de bronce, de hasta 50 cm de altura, empezaron a aparecer durante el Renacimiento como preciados objetos de colección destinados a los gabinetes de curiosidades. Realizados como regalos diplomáticos o encargos regios, y de manos de grandes artífices como Giambologna, en ellos se recogía la herencia clásica, dada la imposibilidad de poseer los originales griegos y romanos.

Nacidos en un momento de recuperación de la cultura grecolatina, estos bronces reflejan principalmente asuntos mitológicos. Así, entre las piezas expuestas, se encuentran las réplicas de dos de las figuras más demandadas entonces: el Espinario y el Laocoonte (imagen de la derecha), escultura de época helenística que fue descubierta a principios del siglo XVI y considerada como la máxima expresión del dolor y la impotencia humanas. Existen varias versiones de la historia de Laocoonte. Era éste un sacerdote del templo troyano de Apolo Timbreo durante la guerra de Troya que, según unos, fue castigado por Posidón por haber anunciado que en el interior del famoso caballo que los griegos habían dejado ante las murallas de su ciudad estaban sus enemigos escondidos; según otros el delito consistió en unirse a su esposa en el interior del templo de Apolo y aún se encuentra una tercera versión que sólo habla de que dicho dios le castigó por haber tomado esposa y engendrado hijos en vez de dedicarse por completo a su labor como sacerdote. En cualquier caso, Laocoonte vio cómo una monstruosa serpiente salía de las aguas para devorar a sus hijos, pereciendo él mismo en el intento de salvarlos.


También se puede disfrutar de retratos ecuestres, y, como excepción, de cuatro bronces religiosos que formaron parte de un encargo para Anna María Luisa de Médicis. Entre 1722 y 1725 se funden doce piezas que, a su muerte, se disgregaron y salieron de España. Cuatro de ellos, el Banquete en casa de Simón el Fariseo, Jesús y la samaritana, el Regreso del hijo pródigo y Moisés y la zarza ardiendo regresaron a nuestro país para volver a dispersarse. Ahora, reunidos en la misma sala, ponen el contrapunto religioso en una exposición que desmonta la idea, tantas veces repetida, de que los reyes españoles no supieron apreciar el arte de la escultura.

Información: Palacio Real. Teléfono: 91. 454. 87. 00. www.patrimonionacional.es


lunes, 16 de noviembre de 2009

Salomé con la cabeza del Bautista


La historia del Bautista pertenece al Nuevo Testamento, y en concreto este episodio está narrado, de forma muy escueta, en Mt, 14: 3-11 y Mc, 6: 17-28.

Según los textos, Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, había contraído matrimonio con su cuñada Herodías, algo que la tradición judía consideraba incesto y, por lo tanto, estaba prohibido por la Ley. El Bautista quiso que Herodes se apartara de ella, siendo encarcelado por sus palabras contra esta relación. Herodías, sin embargo, quería vengarse de aquel que había hablado contra ella y encontró la ocasión perfecta el día del cumpeaños de Herodes. Después de que la hija de Herodías le dedicara un baile al monarca durante el banquete y delante de una gran multitud de invitados, séste quedó tan satisfecho de la actuación que Herodes juró que le daría lo que deseara. Después de preguntar a su madre, la muchacha -de nombre Salomé según Flavio Josefo- volvió a entrar en la celebración para pedir la cabeza del Bautista en una bandeja. Muy apenado, pero obligado por su juramento, Herodes hizo decapitar al santo en la cárcel y le entregó el trofeo a su hijastra. Después, los demás discípulos de Cristo recogieron y enterraron en cadáver, yendo a informar a Jesús de lo sucedido.

Más tarde se desarrolló una leyenda que narraba cómo Salomé sería castigada con una muerte similar cuando, al atravesar un río helado de las Galias, a donde había segido a Herodes en su exilio, la joven cayó al agua; la capa de hielo volvió a cerrarse alrededor de su cuello, decapitándola de manera que su cabeza parecía reposar, como la del Bautista, sobre una bandeja.

Los artistas se recrean en la danza y el festín, la degollación y la presentación y exhibición de la cabeza del Bautista. La iconografía de Salomé, por su parte, es muy popular desde la Edad Media, momento en el que destaca la representación del banquete, con una bailarina que se contorsiona, que dejará paso, a partir del Renacimiento, a la imagen de la joven con la bandeja sobre con la cabeza del Bautista, como en la imagen superior, obra de Caravaggio en el Palacio Real de Madrid.

El banquete, escena más habitual en el medievo, suele presentar a Herodes, tocado con corona o gorro cónico acanalado, que expresa su deseo hacia Salomé de una manera más o menos discreta. Normalmente, no se representa el momento en el que Herodías aconseja a su hija pedir la cabeza del Bautista, y se pasa directamente a la decapitación. Resulta habitual que la escena en la que el verdugo corta de un solo golpe la cabeza de su víctima venga asociada con la posterior presentación del trofeo a Salomé. Inmediatamente después, la joven lleva la bandeja ante su madre, que se encuentra en el banquete. Después de la Edad Media, el motivo de la cabeza del santo sobre una bandeja, emblema de las cofradías de la Misericordia y de los Penitentes negros que asistían a los condenados a muerte, fue muy representado. Además, en muchos países, a las bandejas de san Juan se les atribuía el poder de curar dolores de cabeza o garganta, y de ahí su proliferación. En el XVIII se esculpieron en España cabezas de san Pablo, también decapitado, de acuerdo con el modelo de san Juan (a la derecha: cabeza de san Juan, obra de Juan de Juni, en el Museo de la catedral de Valladolid).

La imagen de Salomé de medio cuerpo o tres cuartos, sosteniendo la bandeja con la cabeza del santo, aparece y se impone a partir del XVI para ir evolucionando hasta llegar a ser considerada la femme fatale por excelencia, de ahí la multitud de pintores decimonónicos que la han tomado como motivo de sus obras. Un delicado ejemplo, obra de Moreau, nos ofrece a una deliciosa Salomé ante su padrastro (a la izquierda, junto a estas líneas).
Como advertimos en su momento, aunque en ocasiones puede confundirse con Judit, el hecho de que la cabeza del santo precursor de Cristo aparezca sobre una bandeja descarta a la heroína del Antiguo Testamento y nos habla sin duda de Salomé.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Subastan, sin saberlo, una película inédita de Chaplin

La noticia llegaba hasta nosotros el pasado día 6: un británico compraba en eBay, por algo más de 3,5 euros, una lata antigua de guardar rollos de película. Sin embargo, la lata no venía sola. En su interior apareció una bobina de negativos que ha resultado ser un film desconocido de Chaplin titulado Charlie Chaplin in Zepped realizado hacia 1916.

Con una duración de unos siete minutos, parece ser que se trataba de una filmación con intención propagandística en la que Chaplin, un zeppelin y varias escenas de ambientación onírica buscan, posiblemente, disminuir el miedo de la población ante la amenaza de los ataques aéreos.

El siguiente paso ya se ha dado, y se está preparando un documental sobre el curioso descubrimiento en Los Ángeles.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Hallada/pelicula/Chaplin/desconocida/elpepuculcin/20091106elpepucul_2/Tes
http://www.20minutos.es/noticia/560224/0/pelicula/chaplin/desconodida/

jueves, 5 de noviembre de 2009

Subastas en Christie's

Danseuses, pastel (65,8 x 50,7 cm) realizado por Degas hacia 1896 (en la imagen de la derecha), se ha adjudicado en 7.303.210 € a un empresario asiático en la subasta de arte impresionista y moderno celebrada en Christie's Nueva York el pasado día 3. Todavía lejos de los 28.761.268 € en los que se vendió otro pastel (Danseuse au repos, realizado hacia 1879, 59 x 64 cm) de este mismo autor en Sotheby's Nueva York hace justo un año, el 3 de noviembre de 2008, no es desde luego un mal remate. El segundo precio más alto se pagó por la escultura de Rodin Le Baiser, cuya estimación máxima se había fijado en 1.362.221 €, precio que dejó atrás, pues siguió subiendo hasta alcanzar los 4.328.118 € en una subasta donde sólo doce de los cuarenta lotes que salían a pujas quedaron desiertos.

Esta misma casa, pero en su sede londinense, había sacado a pujas, como ya anunciamos hace algún tiempo, la colección de Manuel March en su casa de Mallorca.

La cita tuvo lugar los días 28 y 29 de octubre y la venta total ascendió a 5.952.580 euros, destacando un paisaje de Joaquín Mir titulado Tarragona, que se vendió en 334.990 euros, una vista de Mallorca pintada por Singer Sargent en 148.174 euros y piezas curiosas, como la esfera armilar italiana del siglo XVII que acababa las pujas en 208.634 euros, después de que la casa estimara la salida entre 33.426 y 55.710 euros (imagen izquierda).

Fuente: Christie's.com



domingo, 1 de noviembre de 2009

Más de Sorolla. La influencia de Velázquez y su Menipo

Tras el éxito de la antológica sobre Sorolla en el Museo del Prado; después de que las piezas prestadas por su casa-museo volvieran a su logar de procedencia, se inaugura en éste un ciclo que, bajo el título "Diálogos", pretende mostrar las influencias recibidas y asimiladas por el "pintor de la luz". La primera exposición ofrece, hasta el 24 de enero, varios espacios en los que se analiza el influjo de Velázquez en la pintura del valenciano y que cuentan con el préstamo del Menipo, poeta y filósofo griego nacido hacia el año 270 a. C., obra velazqueña que sería copiada por Sorolla en el Museo del Prado.

El protagonista, esclavo de origen, pudo comprar la ciudadanía de Tebas con el producto de sus obras pero, al parecer, era tan avaro que se suicidó al perder su fortuna. Velázquez lo pintó como pareja del Esopo -famoso fabulista que vivió entre los siglos VII y VI a. C., también fue primero esclavo y después liberto, acabando su vida a mano de los habitantes de Delfos- para la Torre de la Parada, pabellón de caza de Felipe IV. La aparición de estos dos personajes dentro de la decoración de un lugar de descanso y esparcimiento parece responder a la acusada tendecia del Siglo de Oro español de hacer una sátira de la cultura clásica, palpable tanto en la literatura como en la pintura.

En cualquier caso, la copia realizada por Sorolla en 1882, cuando tenía 19 años, da inicio a esta muestra, donde también se exponen otros dos lienzos de la misma fecha, en los que el joven aprendía copiando del gran maestro sevillano: un fragmento del Retrato de la Reina María de Austria y otro de Las hilanderas.

lunes, 26 de octubre de 2009

Lot y sus hijas. La historia de un incesto

Habíamos visto alguna escena religiosa utilizada a partir del Renacimiento por su contenido erótico. Sensualidad y morbo se unen en la historia de Lot y sus hijas, y por eso fue demandada por comitentes que no podían encargar un desnudo sin que tras él hubiera una lección moral.

La narración bíblica (Génesis, 19) nos cuenta que Lot, sobrino de Abraham, vivía junto a su mujer y sus dos hijas en la llanura de Sodoma y Gomorra. Yahvé había avisado a Abraham acerca de su decisión de a destruir aquellas dos ciudades, debido a la maldad de todos sus habitantes, pero después de que Abraham le preguntara si iba a condenar incluso a los posibles inocentes que vivieran allí, Él decide avisar a Lot, único digno de salvarse.

Avisados por dos ángeles, abandonó su hogar junto con su esposa y sus dos hijas, después de prometer que no volverían la vista atrás. Al poco de salir, la mujer se dio la vuelta, curiosa por saber lo que ocurría en las dos ciudades, quedando convertida en una estatua de sal.

El padre continuó camino, y llegaron los tres hasta una cueva. Las dos hermanas, preocupadas porque no tendrían descendencia, decidieron emborrachar a su padre para acostarse con él. Así, evitaron lo que los judíos consideraban el peor castigo para una mujer: no tener hijos. Y de los niños nacidos surgieron dos tribus: los moabitas, cuyo nombre deriva de Moab, el hijo que tuvo Lot con su hija mayor, y los amonitas, de Amón, el hijo de la hermana menor.

Los artistas suelen centrarse en el momento de la embriaguez de Lot, con las dos hijas semidesnudas, y sus jóvenes cuerpos en marcada contraposición con la madurez del padre. Así se puede observar perfectamente en la versión de Simon Vouet (al inicio de este post). En muchas ocasiones se representa la ciudad en llamas en un último plano, la mujer de Lot convertida en estatua de sal e incluso, como ocurre en la obra de Jan Massys, los dos ángeles indicando el camino que Lot debe seguir (sobre estas líneas, a la izquierda de la pintura).


viernes, 23 de octubre de 2009

La matanza de los Inocentes. Un récord de Rubens


Hay dos escenas de la infancia de Jesús que sólo se recogen en el Evangelio de San Mateo: la Matanza de los Inocentes (2:16-18) y la Huida a Egipto (2:13-15). Aunque se duda de su veracidad histórica, su fortuna artística ha sido amplia y, en el caso concreto de La Matanza, se viene representando desde el siglo V.
La narración nos indica que habían llegado los Magos hasta Jerusalén preguntando por el Rey de los Judíos. Al oírlo, Herodes el Grande temió perder su trono, y, después de saber que el pequeño nacería en Belén de Judea, convocó a los Magos para pedirles que le informaran del lugar exacto cuando lo supieran, pues también él quería ir a adorarle.

Sin embargo, después de llegar hasta Él, y tras entregarle los dones que le habían preparado, se les apareció un ángel del Señor para decirles que regresaran a su tierra por otro camino distinto, sin volver hasta donde estaba el rey. José recibió también la visita de este ángel mientras dormía, quien le indicó que se levantara de inmediato, cogiera a María y al Niño y se marchara a Egipto, pues Herodes intentaría asesinar a Jesús.
Así fue, el monarca, furioso por el engaño de los Magos y decidido a acabar con la vida de su posible rival, resuelve matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores.
Tanto Jesús como su primo, el Bautista, lograron escapar de la masacre.
La piedad popular hizo de los Inocentes los primeros mártires cristianos, y la Iglesia instauró el 28 de diciembre como su fecha litúrgica.
Iconográficamente, las variantes son escasas: en las imágenes más antiguas, los verdugos llevan a los niños ante Herodes pero paulatinamente, la escena se fue haciendo más brutal, describiendo una dramática lucha entre los verdugos y las madres, donde con frecuencia aparece un soldado que suspende en el aire a un niño sujeto por el tobillo mientras sostiene una espada en la otra mano, como se puede ver en la imagen superior, obra de Cornelis van Haarlem, fechada en 1591 y localizada en el Frans Halsmuseum de Haarlem. Otras veces los pequeños aparecen estrellados contra el suelo (en la imagen inferior) mientras sus madres se arrancan los cabellos o intentan proteger los cuerpos de sus hijos.

Esta escena fue la protagonista de uno de los cuadros más caros de toda la historia: Rubens (junto a estas líneas) lo pintó sobre tabla entre 1609-11, nada más regresar a Amberes de su viaje a Italia. Durante mucho tiempo se atribuyó a otros autores, hasta que a finales de 2001, gracias a los inventarios que daban fe de su existencia, así como referencias en cartas, e incluso el conocimiento de una copia de diferente formato localizada en Bruselas, se pudo atribuir correctamente. Las estimación más alta se había fijado en seis millones de libras (9.361.749 euros), precio que pulverizó literalmente cuando un particular se lo adjudicó en 49.506.650 (77.244.806 euros) en Sotheby's Londres, el 10 de julio de 2002.