
Entre todos, habéis aportado muchísimas ideas interesantes, y creo que estaba más que claro de lo que se trataba. ¡Muchas gracias por participar con tanto entusiasmo!
Centrándonos en la escena, que aparece narrada en el Génesis (30:31), y por resumir un poco los antecedentes, Jacob había marchado a Mesopotamia para tomar una esposa entre las hijas de su tío Labán, casándose con las dos, Lía (o Lea) y Raquel (que, por cierto, significa "cordero del Señor", y que ya os contaré también acerca de otra santa con la que se puede relacionar este nombre. "El" es un sufijo que se traduce por "Dios", así, por ejemplo, Miguel significa "quién como Dios"). Cuando Jacob quiere regresar a su tierra, Canán, acuerda con su tío que, como salario por los años que le ha servido, se llevaría todos los corderos y cabras de pelaje manchado y, aunque Labán hizo trampas, separando a los animales cuyo pelo no era blanco, y dándoselos a sus hijos para que los llevaran a tres días de camino de donde se encontraba Jacob, éste colocó ramas a medio descortezar delante de los abrevaderos, logrando así que las ovejas que bebían allí tuvieran crías de vellón rayado, y logrando su objetivo.
Lo primero es que no es una escena demasiado habitual en el arte. Hay otros momentos de la vida de Jacob mucho más representados pero, cuando aparece, iconográficamente se reconoce en seguida, pues, tal y como ocurre en la pintura que he elegido, Jacob, vestido de pastor y con sus perros, está colocando las mencionadas varas ante los rebaños, que se amontonan detrás.
Fuentes: Biblia (ed. de Nácar y Colunga). REAU, Louis, Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia-Antiguo Testamento, Barcelona, ed. del Serbal, 1996, p. 181.