ATENCIÓN

Gracias a todos los que leyeron mi anterior aviso sobre las imágenes de san Juan Nepomuceno. Habéis sido muchos quienes me escribisteis para darme noticia de algún Nepomuceno que conocíais, y os lo agradezco de veras.

Ahora, siguiendo con otras investigaciones, estoy centrada en varios asuntos y quería volver a pedir vuestra colaboración: si alguien conoce cepillos limosneros con representaciones de santos y no le importa hacérmelo saber o mandarme una fotografía (raquelsiguenza@msn.com), lo agradeceré igualmente. También tengo interés en imágenes de ánimas (cuadros de ánimas, los mismos cepillos que mencionaba...)

¡Muchísimas gracias a todos por vuestra ayuda!

Iconografía oculta

Un apartado en el que todo el mundo puede participar. Cada semana os invito, a modo de juego, a descubrir qué se representa en una imagen. Podemos, entre todos, ir aportando pistas que, sin desvelar por completo el asunto, nos acerquen a la solución. Si tenéis interés por la iconografía, tanto cristiana como clásica, os animo a que enviéis vuestras opiniones. ¡Será divertido!





















jueves, 17 de febrero de 2011

Un génesis especial: Deucalión y Pirra

Para el último reto proponíamos este grabado, realizado por Virgil Solis para ilustrar las Metamorfosis de Ovidio.

Los dos personajes son Deucalión y Pirra. Él, hijo de Prometeo y de la oceánide Clímene, era el antepasado de todos los griegos mientras que ella, hija de Epimeto y Pandora.

Su mito narra que, cuando Zeus, viendo que el género humano había llegado a los límites de la depravación, decidió destruir la humanidad, enviando un diluvio, Prometeo aconsejó a su hijo que construyera un gran arca en la que navegaría junto a su esposa durante los nueve días que duró el castigo. El único lugar que no se había anegado fue el monte Parnaso, a donde llegó el arca. Una vez hubo dejado de llover, los dos personajes ofrecieron sacrificios a Zeus y llegaron hasta el oráculo de Temis -futuro oráculo de Apolo en Delfos- para consultar cómo debían actuar para encontrar más pobladores en el mundo. La respuesta fue que debían arrojar tras de sí los huesos de su madre. Después de pensar sobre esto, llegaron a la conclusión que debía ser la madre Tierra (Gea), cuyos huesos serían las piedras. Así, de los cantos que arrojaban a sus espaldas, iban surgiendo hombres y mujeres que conformaron la nueva humanidad.


Tanto el grabado de la parte superior, como esta obra de Rubens, un óleo sobre tabla de 26,4 x 41,7 cm, boceto para el original destinado a la decoración de la Torre de la Parada y hoy en el Museo del Prado, plasman el momento más característico del mito: cuando, de las piedras lanzadas, van naciendo los hombres y mujeres que poblarán la tierra. En el caso del grabado, además, se ve en segundo término la consulta previa al oráculo.


Fuentes: FALCÓN MARTÍNEZ, Consantino (et alt.), Diccionario de la mitología clásica, 1, Madrid, Alianza Editorial, 1995, pp. 177-178; http://www.museodelprado.es/coleccion/galeria-on-line/galeria-on-line/obra/deucalion-y-pirra/
Imágenes: http://es.wikipedia.org/wiki/Deucalión; http://www.taringa.net/posts/info/1267071/Mitologia-Griega---Historia_-leyendas_-pinturas_-esculturas.html

miércoles, 16 de febrero de 2011

Un martirio múltiple

Proponemos para la próxima semana un asunto de la iconografía cristiana.

Son varios santos, todos ellos compañeros, y todos ellos mártires, un poco como le ocurrió a santa Úrsula con sus acompañantes.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Un génesis especial

Para esta semana, seguimos con la mitología.

Creo que no es demasiado difícil en esta ocasión, así que espero que podamos dar muchas pistas sobre lo que representa la imagen.

¡Ánimo!

jueves, 27 de enero de 2011

Iconografía clásica a subasta: Júpiter e Io




Aquí tenemos la solución de esta semana.

Decíamos que era una obra que había salido a subasta con su pareja. Ambos, óleos sobre cobre (escuela romana de finales del XVII, según la sala), se subastaron en Sotheby's Londres en diciembre de 2007. La estimación oscilaba entre 8.305 y 11.074 €, superándose para alcanzar un remate de 17.303 €.

La sala los catalogaba como El rapto de Europa y Júpiter y Europa.

El otro cobre es, efectivamente, el rapto de Europa (a la derecha), con el toro blanco en el que se ha convertido Júpiter, con la joven Europa sobre su lomo y adentrándose en el mar, para llevarla hasta Creta, donde la violaría.

Parece que en Sotheby's, al ver otro animal similar en el segundo cobre, pensaron que se trataba del mismo mito.

En realidad se trata de Io y Júpiter. Ya habíamos hablado de cómo el dios transforma a la muchacha en vaca, para regalársela a su mujer y acallar así sus sospechas de engaño, y el posterior asesinato de Argos, quien la cuidaba por encargo de Juno, por lo que únicamente remitiré al post que trataba sobre ello: http://cuadrosparaunaexposicion.blogspot.com/2010/05/un-asunto-mitologico-mercurio-y-argos.html

No obstante, me pareció curioso volver a sacar el asunto, especialmente porque no es muy habitual encontrarse a la joven como humana y la alusión a la futura metamorfosis que sufrirá en una misma escena.

Además, al hilo de todo esto, también he localizado una imagen de Argos, el personaje de cien ojos que cuidará de la vaca hasta que Mercurio lo decapite por encargo de Júpiter, bastante curiosa (a la derecha, abajo).

Un último detalle que puede ser interesante a la hora de identificar asuntos como este es tener en cuenta lo que se representa en la obra con la que hace
pareja. Aquí, el autor eligió dos de los amores adúlteros de Júpiter y, aunque en el caso de Europa, siguió las pautas habituales de representación, para Io no se decantó por el momento de la muerte de Argos, sino por el de la seducción, menos representado pero que le daba una excusa (la vaca), que sirviera de hilo conductor entre ambos cuadros.








Fuentes: Ovidio, Metamorfosis
Imágenes: Sotheby's.com; http://www.blogodisea.com/juno-hera/mitologia-griega/

jueves, 20 de enero de 2011

Un personaje del Antiguo Testamento: Moisés


Aquí tenemos la solución al reto propuesto la pasada semana.

Se trata de un fresco de Botticelli, Las pruebas de Moisés, realizado para una de las paredes de la Capilla Sixtina en el Vaticano, por encargo del papa Sixto IV en 1481.

Como decía, en realidad son muchos momentos incluidos en una única obra, por lo que prefería que habláramos del personaje en cuestión: Moisés, para que tengamos la oportunidad de hablar de cada una de las escenas con más detenimiento.

El tipo iconográfico varía con el tiempo: el arte cristiano primitivo lo representa como un hombre joven e imberbe, aunque pasados estos primeros tiempos lo habitual será que aparezca como un varón maduro y con barba bífida que porta en sus manos las Tablas de la Ley. Muy pronto, se le reconocerá además por dos pequeños "cuernos" que aparecen en su frente. Quizá la obra más famosa que así lo representa es el Moisés que Miguel Ángel esculpió para la tumba del papa Julio II, en la iglesia de San Pietro in Vincoli (imagen izquierda). El origen está en la traducción que san Jerónimo hizo de la Biblia, la Vulgata. Así, aunque el original decía que Moisés bajaba del monte Sinaí tras hablar con Dios, con el rostro resplandeciente, san Jerónimo tradujo "cuernos" donde quería decir "rayos" y, a pesar de que santo Tomás de Aquino luchó contra esta interpretación, no tuvo éxito alguno. Es más, incluso se le ha representado de este modo en momentos anteriores a su subida al Sinaí, lo que está claramente contra la tradición bíblica.
Aunque en la Edad Media se moralizaron estas protuberancias, aludiendo a que con ellas, Moisés podía expulsar a los personajes que pudieran significar el mal, en el siglo XVI, la Iglesia contrarreformista, temiendo los ataques de los protestantes, comenzó a hacerlas desaparecer.
Fuente: Louis REAU, Iconografía del arte cristiano. Antiguo Testamento, Barcelona, Del Serbal, 1996, pp. 212-214



miércoles, 19 de enero de 2011

Iconografía clásica a subasta

Para esta semana he elegido un asunto mitológico.

Es un cuadro que se vendió en una sala de subastas internacional, junto a otro con el que formaba pareja.

Creo que los especialistas de la sala vieron a la vaca y se equivocaron de mito...

Bueno, yo lo dejo aquí, por si hay alguien a quien se le ocurra quienes pueden ser los personajes que vemos, y dentro de siete días hablaremos de lo que decían en la sala y veremos la solución al "enigma".

jueves, 13 de enero de 2011

El primer reto del año 2011: la parábola de las vírgenes necias y prudentes


La semana pasada proponíamos esta imagen. Es un óleo sobre lienzo de José Camarón (87 x 67 cm) vendido por 25.000 € en la subasta del pasado 30 de noviembre de Fernando Durán.

Iconográficamente, representa la parábola de las vírgenes necias y las vírgenes prudentes, si bien no del modo habitual.

Según el texto bíblico, narrado en el evangelio de san Mateo (25: 1-13), Jesús explica que el reino de los cielos es semejante a diez vírgenes que salen a recibir al novio que llega hasta el festejo nupcial. Cinco de ellas, las prudentes, además de coger sus lámparas, llevan aceite consigo, más las necias no toman este último. El novio se retrasa y todas se quedan dormidas de modo que, cuando él aparece, y las mujeres abren los ojos, las vírgenes insensatas les piden aceite a las prudentes quienes, sin embargo, se lo niegan y les dicen que vayan a comprar, para evitar que a ellas mismas les falte. Así, mientras iban a por más aceite, el novio llegó, y entró a la boda con aquellas cinco vírgenes que habían sido precavidas, cerrando la puerta tras de sí. Al volver las otras cinco, llamaron y pidieron que se les abriera la puerta, pero se les respondió: "De cierto os digo que no os conozco. Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora (en que el Hijo del Hombre ha de venir)".
Con esta parábola se alude a la segunda venida de Jesucristo, para la que se debe estar preparado. Según la tradición judía en tiempos de Jesús, las vírgenes amigas de la novia formaban un cortejo para esta,
y la conducían desde la casa de su padre a la del marido y esperaban al futuro esposo cerca del lugar donde se celebraría la fiesta, para iluminar su camino con lamparas a su llegada, dado que la ceremonia se realizaba de noche, y eso es lo que se narra en la parábola.
En la catedral de Berna (Suiza), se encuentra esta portada decorada con la misma parábola. Las esculturas son de Erhart Küng Steinmetz (imagen izquierda). Es un asunto de una relativa frecuente aparición en las catedrales góticas de Francia y Alemania, colocando a las necias en un lado de la portada central de la fachada -la que suele presentar a Cristo Juez en el tímpano- para, al otro lado, disponer a las prudentes, y que tiene relación con el Juicio Final, reconociendo en las vírgenes prudentes a los elegidos y en las necias a los réprobos y hace alusión a la vigilancia constante que se debe tener para que no nos sorprenda la muerte y el día del Juicio.

Menos habitual tras la época medieval, se puede
observar en esta pintura de Wilhelm von Schadow, en el Städel Museum, de Francfort, en la que el novio aparece perfectamente identificado como Cristo.
En este "reto" no teníamos a las diez vírgenes, que es lo habitual. Es una versión un tanto particular y poco frecuente, como también podemos encontrar alguna pintura en la que una de las necias está pidiendo aceite, o bien las prudentes se disponen a entrar en el edificio siguiendo a otro personaje, como un ángel, o las necias se encuentran ante la puerta cerrada, golpeándola sin resultado.
En cuanto al número cinco, es una cifra simbólica que se corresponde con las llagas de Cristo, los sentidos o los libros de Moisés. Y también, con las estrellas que rodean la cabeza de san Juan Nepomuceno y que le identifican y diferencian del resto de los santos.
No era, efectivamente, un reto fácil.
Fuente: REAU, Louis, Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia. Nuevo Testamento, Barcelona, Del Serbal, 1996, pp. 368-374