ATENCIÓN

Gracias a todos los que leyeron mi anterior aviso sobre las imágenes de san Juan Nepomuceno. Habéis sido muchos quienes me escribisteis para darme noticia de algún Nepomuceno que conocíais, y os lo agradezco de veras.

Ahora, siguiendo con otras investigaciones, estoy centrada en varios asuntos y quería volver a pedir vuestra colaboración: si alguien conoce cepillos limosneros con representaciones de santos y no le importa hacérmelo saber o mandarme una fotografía (raquelsiguenza@msn.com), lo agradeceré igualmente. También tengo interés en imágenes de ánimas (cuadros de ánimas, los mismos cepillos que mencionaba...)

¡Muchísimas gracias a todos por vuestra ayuda!

Iconografía oculta

Un apartado en el que todo el mundo puede participar. Cada semana os invito, a modo de juego, a descubrir qué se representa en una imagen. Podemos, entre todos, ir aportando pistas que, sin desvelar por completo el asunto, nos acerquen a la solución. Si tenéis interés por la iconografía, tanto cristiana como clásica, os animo a que enviéis vuestras opiniones. ¡Será divertido!





















viernes, 16 de octubre de 2009

San Juan Bautista en el desierto: Maíno en el Museo del Prado


El Museo del Prado presenta, a partir del 20 de octubre y hasta el 17 de enero, la primera exposición monográfica dedicada a Juan Bautista Maíno, en la que se presentan treinta y siete obras -casi la totalidad de su producción- incluyendo varias pinturas inéditas.

Esta escasez de piezas se justifica por el abandono que sufrió su carrera pictórica al ingresar en la orden de Santo Domingo. Además, el estudio de su biografía ha planteado múltiples problemas, no pudiendo concretarse el momento de su nacimiento, ocurrido en Pastrana en 1581, hasta 1958.

El "Retablo de las Cuatro Pascuas" y "La recuperación de la Bahía de Brasil" son, probablemente, sus pinturas más conocidas. Sin embargo, para ilustrar esta pequeña reseña, he elegido un "San Juan Bautista en el desierto" que demuestra el conocimiento, gracias a un temprano viaje a Roma, de un delicadísimo pintor (desgraciadamente poco conocido por el gran público): Adam Elsheimer. Podemos ver en esta obra al santo, primo de Cristo, vestido con una túnica de piel de camello -única vestimenta que utilizó mientras estuvo predicando en el desierto- apenas visible bajo el manto rojo (color alusivo a su futuro martirio). A sus pies, un pequeño cordero, símbolo parlante del mártir, haciendo referencia a sus palabras: "He aquí el Cordero del Señor", pronunciadas al ver aparecer a Jesús en el río Jordán, donde a continuación lo bautizó. Otro de los elementos que no faltan en su iconografía es la cruz de caña en la que se enrolla una filacteria con la mencionada frase en latín: "Ecce Agnus Dei". Dado que murió joven, así se le suele representar, incluso llegando a parecer un adolescente, como en esta pieza. La devoción popular gustó mucho de las imágenes de este santo como un niño, solo o en compañía de Jesús, también como un pequeño de corta edad.

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